El trato era claro: si las chicas perdían al poker el chico disfrutaría de un trío salvaje con las dos tremendas zorritas, si él perdía, este tenía que invitarlas al restaurante más caro de la ciudad. Por suerte le sale una buena mano y termina ganando, dejando su polla a disposición de las dos zorritas que entre mamadas y cunnilingus entre ellas, harán disfrutar de un espectáculo visual inolvidable para el chico.

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